
LiCOR DE FRUTILLA
Necesitaba hacer algo
que para mí fuera triste,
para los demás divertido
y para vos verdadero.
¿Qué tal fondo blanco a una botella de licor?
Así les enseñé a todos,
me perdoné a mí mismo
y te respondí a vos.
que para mí fuera triste,
para los demás divertido
y para vos verdadero.
¿Qué tal fondo blanco a una botella de licor?
Así les enseñé a todos,
me perdoné a mí mismo
y te respondí a vos.
MI EMPRESA
Mi empresa fue alocada:
quise penetrar su pensamiento,
y no sólo eso, no sólo adivinarlo
sino predecirlo
incluso modificarlo
desde adentro.
quise penetrar su pensamiento,
y no sólo eso, no sólo adivinarlo
sino predecirlo
incluso modificarlo
desde adentro.
FANTASMAS
Tus fantasmas salen de mí
¿por qué no se quedan en vos?
Sé que buscan la noche
y altos edificios en forma de suspiros,
recorren la ciudad que me habita
creyendo hallarte en tus recuerdos que son míos.
Salen porque se mueren de mi desdén,
salen porque yo los expulso,
da igual
la conmoción es igual
y duele.
¿por qué no se quedan en vos?
Sé que buscan la noche
y altos edificios en forma de suspiros,
recorren la ciudad que me habita
creyendo hallarte en tus recuerdos que son míos.
Salen porque se mueren de mi desdén,
salen porque yo los expulso,
da igual
la conmoción es igual
y duele.
REMEMBRANCE
No hay tarde que no se parezca a tu sonrisa, aquella leve y limpia sonrisa vegetal que podía por sí misma evidenciar lo que pensabas, pronosticar la lluvia y al mismo tiempo traspasarme como si fuera luz y yo fuera de agua. Quien te viera así sonreír de lleno, como lo hacía yo casi por descuido, se daría cuenta en su dulce enigma: cuánto le falta, cuánto es lo que tiene y cuánto ha perdido en todos los años que lleva de vida (si puede recordar cuántos son); podría también con una sorpresa torpe revolver los ojos y mover en vano las manos, u obedecer como si fuera una orden, contraer las pupilas y pedir perdón sin haber estado en falta, o como yo lo hacía, devolvería al mismo tiempo una sonrisa triste, de payaso gris, sin pensar en nada y sin entender siquiera lo que de lleno golpea su alma. Hoy tampoco lo entiendo, pero puedo darme cuenta de que recuerdo tan grande no cabe casi en mi memoria, y sólo pedacitos tengo de su cielo, desparramados todos, dentro de mí.
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